
08 May Lo que el cuerpo espera que escuches
«Has llegado hasta aquí. A la última entrada de la serie. Al lugar donde el cuerpo espera que escuches lo que llevas tiempo guardando.»
Pasaste por los hombros, por el pecho, por el estómago, por la mandíbula. Has puesto la mano donde duele. Has respirado hacia los lugares que llevan tiempo esperando que alguien llegara.
Eso es mucho.
Pero hay algo que el cuerpo todavía espera. No otro gesto. No otra práctica. No otra cosa que añadir a la lista.
Espera que lo escuches de verdad.
No escuchar es también una decisión
Durante años aprendiste a funcionar por encima del cuerpo.
A seguir cuando pedía parar. A sonreír cuando pedía espacio. A acelerar cuando pedía silencio. Y lo hiciste bien, tan bien que se convirtió en tu forma de estar en el mundo.
Funcionar. Cumplir. Responder. Aparecer.
Pero hay un momento, y quizás ya lo estás viviendo, en que el cuerpo deja de pedir con suavidad. La tensión se vuelve crónica. El cansancio no desaparece con el descanso. El nudo vuelve cada mañana al mismo sitio.
No es que algo esté roto. Es que llevas demasiado tiempo sin escuchar.
«Lo que el cuerpo espera que escuches, el cuerpo lo sabe soltar»
No necesitas entenderlo todo. No necesitas tener las palabras exactas. No necesitas llegar con claridad a ningún sitio.
El cuerpo sabe el camino de vuelta. Lo ha sabido siempre. Solo necesita que dejes de ir tan rápido para que pueda mostrártelo.
Los hombros guardan lo que cargaste sola. El pecho guarda lo que no encontró momento para ser sentido. El estómago guarda lo que sabías y no te permitiste saber. La mandíbula guarda lo que no dijiste.
Y debajo de todo eso, debajo de cada capa, hay algo que no se rompió. Algo que esperó. Algo que sigue ahí, intacto, que es tuyo y que siempre lo fue.
El cuerpo no te guarda rencor. Te guarda a ti.
Un gesto para hoy, y para lo que viene
Siéntate. Sin objetivo.
Pon una mano en el pecho y otra en el abdomen. Cierra los ojos si quieres.
Respira una vez, larga. Y pregúntate, sin prisa, sin exigencia:
¿Qué llevo guardando que ya está listo para ser escuchado?
No busques la respuesta. Deja que el cuerpo responda a su ritmo.
Puede ser una imagen. Una tensión que afloja. Una palabra que llega sola. O nada todavía, y eso también está bien.
El retorno no tiene que ser dramático. A veces es solo esto: parar, poner la mano, preguntar.
Esto que has leído es solo el inicio.
Inneris es el espacio donde ese retorno tiene estructura, acompañamiento y tiempo. Un método que trabaja desde el cuerpo, el símbolo y el silencio, para mujeres que ya saben que algo tiene que cambiar y no quieren hacerlo solas.
Si algo en ti reconoce estas palabras, ya estás en el umbral.
Entra en inneris.es y mira qué te llama.
Si quieres profundizar más en este tema; Peter Levine — Somatic Experiencing Creador del método Somatic Experiencing. Su trabajo se centra en cómo el sistema nervioso congela respuestas de supervivencia que no pudieron completarse, y cómo el cuerpo las libera cuando encuentra seguridad. Su libro «Waking the Tiger» es la entrada más accesible. Web del método: traumahealing.org
Con cariño,
Itzíar

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