Acompañamiento somático para mujeres en transición
Te preguntan qué tal y dices que bien, con mucho lío. Ya ni sabes si es verdad.
Todo te lo cargas tú. Lo que te toca y lo que no. Y cuando hay algo que se puede repartir, te lo quedas igual, porque acaba antes.
Duermes y te levantas como si no hubieras dormido. Te sientas cinco minutos y a los dos ya has cogido el móvil. Descansas un rato y te sientes culpable, como si estuvieras haciendo algo mal.
Por fuera funcionas. Por dentro llevas mucho tiempo cansada.
El cuerpo suele saberlo antes que la cabeza.







