Cuando el cuerpo dice no y no te reconoces

El cuerpo que ya sabe

Cuando el cuerpo habla antes que la mente

«Cuando el cuerpo dice no y no te reconoces en la vida que estás viviendo, casi nadie te avisa de que eso tiene sentido. Que no estás exagerando. Que es una señal.»

Hay un momento que casi nadie nombra. No es una crisis. No hay nada roto, oficialmente. La vida sigue su ritmo — el trabajo, las personas que quieres, la agenda que cumples. Y aun así hay señales. El cuerpo empieza a decir no antes de que tú lo sepas. Te miras y no te reconoces. No del todo. Como si algo se hubiera desplazado hacia dentro sin avisar.

No llega con palabras. Llega con el cuerpo.

El nudo en el pecho justo antes de hacer algo que «deberías» querer hacer. El agotamiento que no desaparece aunque hayas dormido. La tensión en los hombros que vuelve cada mañana, exactamente en elmismo sitio.

El llanto que aparece sin aviso — en el coche, en la ducha, en ese hueco de silencio entre una cosa y la siguiente. No estás exagerando. No estás siendo dramática. Tu cuerpo está hablando. Lleva tiempo haciéndolo.

«No estás exagerando. Estás recibiendo una señal. La psicología lo llama «desconexión con los propios valores»

y tiene nombre aunque tú no lo supieras.»

Una semilla que rompe desde dentro

Y hay algo que las semillas hacen que pocas veces miramos de verdad:

rompen. Antes de convertirse en raíz, antes de asomar hacia la luz, rompen la cáscara que las contenía. Desde dentro. Sin que nadie las empuje. Eso que sientes — esa tensión, ese nudo, ese llanto sin nombre — no es señal de que algo está mal. Es señal de que algo está listo para romperse. Desde dentro.

Cuando el cuerpo dice no y no te reconoces

Pon una mano en el centro del pecho ahora, si puedes. No para arreglar nada. Solo para estar ahí. Respira tres veces, despacio.

Y con cada exhalación, di en voz baja — o solo hacia dentro — esta frase: Pon una mano en el centro del pecho ahora, si puedes. No para arreglar nada. Solo para estar ahí. Respira tres veces, despacio. Y con cada exhalación, di en voz baja — o solo hacia dentro — esta frase:

*Mi cuerpo sabe. Yo también puedo saber.*

No necesitas entenderlo todavía. Solo necesitas no seguir ignorándolo.

Inneris nació de ese momento exacto: el instante en que una mujer deja de huir de lo que su cuerpo lleva tiempo diciéndole. Cuando el cuerpo dice no y no te reconoces en la vida que estás viviendo, algo está listo para cambiar. No hacia fuera. Hacia dentro.

«…hay un lugar donde seguir escuchando. Si sientes que necesitas un espacio propio, el acompañamiento personalizado de inneris existe para eso».

Si algo de lo que has leído hoy resuena — si reconoces esa sensación aunque no sepas aún qué hacer con ella — hay un lugar donde seguir escuchando.

Cada semana envío una newsletter a las mujeres que forman parte de esta comunidad. No son consejos. Son umbrales. Pequeñas entradas a lo que está esperando ser escuchado.

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Con cariño,

Itziar

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